miércoles, 1 de octubre de 2008

Desde niña

Para Melina



Quisieran decir, quienes la conocen, que su comportamiento era diferente al de sus amigas, pero la mentira no permite cuadratura en rostro inocente. Desde niña le gustan las serpientes. Ese es su pecado. Se podría hacer una lista interminable de sus virtudes; pero la gente gusta del escándalo tanto como de las injusticias que de éste derivan. La familia entera cargó la pena del repudio social sin importar el altruismo hacía sus semejantes. Es que a la niña esa le gustan las serpientes, decían los jueces de la virtud como finalizando una discusión sin cabida a réplica.

De ellas aprendió la nobleza y el respeto; a temprana edad cayó en cuenta que una serpiente jamás ataca a su semejante por alimento o territorio; tienen mejores modales que aquellas a quienes insistimos en nombrar con sus variantes; la vecina es una víbora; la tía de Miguel es una culebra; ah, como es cobra el primo de don Jaime. Si tan solo supieran que las verdaderas ofendidas son estas linduras, pensaba mientras acariciaba a su coralillo preferida dentro de la jungla improvisada en que había convertido su recámara.

Pero una serpiente es y será siempre motivada por el instinto; es este quien le dice no atacar a sus semejantes, el mismo que le exige no reclamar territorio. Y sin duda fue el instinto quién le sugirió morder a su protectora cuando sintió una caricia amenazante.

A esa niña siempre le gustaron las serpientes.

10 comentarios:

  1. Wow... que te puedo decir... no se si sea porque se quien es o sera Melina, o porque disfruto mucho de tus historias, cuentos o relatos... ME ENCANTA!!
    Muy chido baby... T.A

    ResponderEliminar
  2. este es un blog a pausas qu eme debo sorber de dedicatoria en dedicatoria... y no miento


    la mentira es cruel a estas alturas
    y a mi la intuicion no me falla todas las veces

    ResponderEliminar
  3. Yo acabé el Diablo II con el nigromante, si, todavía no puedo dejar de sentir vergüenza, me vi atraido por sus rayos azules misterioros...

    Ya después conocí los trucos y lo terminé en todos sus niveles... que pena me doy...

    ¡ah si! las serpientes... mmm..

    pacman... ¿neta? prefiero Arkanoid en todas sus malditas versiones "nuevo milenio"

    ResponderEliminar
  4. -- jueces de la virtud--
    ¿qué tipo de virtud? la de Justine? o la de Juliette....

    Saludos!!!

    ResponderEliminar
  5. No me gustan las serpientes D: somos enemigas pero ellas no lo saben.


    Quiero tacos dorados de Sinaloa (sie, oyeron bien, no de Gdl, la comida de aqui apesta D:)

    ResponderEliminar
  6. y esque melina es tan afortunada de tener un cuento aún sin tener edad para leerlo...

    que cuento...
    me gusta hartamente lo que escribe...

    me fui, y sigo meticheando...

    saludos

    ResponderEliminar
  7. Una de mis primeras mascotas fue una Boa. Se llamaba Boabdil. Cuando era pequeñita (la víbora) la llevaba a la escuela en un tupper; la metía en el chaleco y jugaba con ella en clase de matemáticas. Hasta que un día, una amiga me la pidió prestada y de pronto la ví salir por arriba por el cuello del chaleco. ¡Tremendo alboroto se armó en el salón! Terminamos las tres en la dirección y Boabdil nunca volvió a la escuela.
    Y tienes razón; siempre me consideraron una chica rara.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Hola adrian antes que nada gracias por la visita al blog, por tu pregunta claro que puedes pedir algo, si lo tenemos ahi esta, a lo del anonimo R y G ok, aunque no tenga cosa que ver mas que por las guitarras... Gran metafora similar a las ratas, cucarachas, moscas y cuanto bicho rastrero se les ocurra, asediado y amenazado por todos

    ResponderEliminar
  9. A... agregando al comentario anterior... creo que Melina y yo tenemos mucho en comun y por eso me gusto mas.. pues de niña, siempre preferi las serpientes y las tarantulas antes que a los gatitos apestosos y los perros alocados... ja!

    ResponderEliminar