viernes, 17 de octubre de 2008

La pluma de oro

Para mi padre



Mis intenciones estaban lejanas a lo que terminé haciendo. Así comencé la súplica. El juez del ayer, el ahora y el mañana atendía con sosiego mi discurso; apenas hube terminado, blandió su enorme pluma dorada para constar sentencia. Mi crimen fue retar al tiempo; lo intenté por primera vez cuando recibí esa llamada de mi madre. Tuve que viajar con la angustia como compañera para encontrarla junto a mi abuelo en su lecho mortal. Hallé refugio en la memoria de infancia; cuando mi abuelo me enseñaba a batear y cachar con ambas manos. Cuando me dio golpes con la pelota de hueso, como le decíamos, para que me hiciera hombre. A los diez años.

Volví a esa época para reprochar lo severo que había sido conmigo, como si decir que a la suerte le dio la gana castigarlo con puras mujeres fuera excusa permisible. La maldición de aparecer como único nieto varón en el árbol familiar.

Aquí estoy frente a esta ave monstruosa engalanada con ropas reales a punto de encaminar mi fortuna con pluma de oro. Antes de entrar a la sala fui advertido que el pajarraco ese es un déspota, que, depende el ala de la que obtenga su pluma para dictar sentencia, será la penitencia. El anónimo iba escoltado por dos águilas erguidas como humanos pero con el doble de nuestro tamaño; recién le condenaron a ayudar eternamente a las personas sin recibir sonrisa o muestra de agradecimiento alguno por lo que resta de sus días. Era eso o permitir que el buitre en turno le desgarrara la espalda hasta morir tantas veces como la eternidad lo permita. Por que aquí el tiempo ya no tiene origen ni final, solo sucede. Pensé que, fuera cual fuera su crimen, hizo buen trato.

El ave me miró de lado preguntándome por qué pensé que era buena idea interferir con el tiempo. Creí pertinente evitar que mi abuelo muriera con tantos pendientes por los cuales disculparse. Me condenaron a nacer en su persona, conciente de ello y de que, si en un tiempo determinado, no evitaba que mi nieto interfiriera con el tiempo, repetiría la empresa. Eso fue hace ya doce vidas. Apenas recuerdo si quien evitó el fluir temporal fui yo o mi abuelo siendo yo.

13 comentarios:

  1. Excelente escrito, me puse a saborear sobre las ansias de permanecer, a pesar de lo doloroso que pudiera llegar a resultar la satisfaccion de ser inmortal.

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  2. Alguna vez conoci a una persona, con el "tiempo" acumulamos malos entendidos, pero yo pense que tenía "tiempo" para arreglarlo, el día que decidi buscarlo, me dijeron que habia muerto un día antes.

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  3. El tiempo como eterno amigo de la muerte, y uno queriendo jugar a ganarle tiempo al tiempo. El ciclo eterno en busca de la eternidad.
    Denso.

    Saludos

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  4. que onda wey, ¿y a qué edad te llevó tu abuelo a estrenarte en un tugurio?

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  5. creo que yo te sigo saboreando a pasos cortos, por sorbo y trago...

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  6. "Apenas recuerdo si quien evitó el fluir temporal fui yo o mi abuelo siendo yo."

    Exacto.

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  7. Se veía más divertido en las películas. Ahora lo tendré que borrar de mi lista de deseos.

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  8. El buen Pérez Prado, desde las alturas, te comenta:

    Ya te hice tu mambo y a los accidentados también.
    Ahora sólo falta que una disquera celeste quiera grabarlos.
    Salut!

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  9. Lo mejor que te he leído.

    Yo hace algunos ayeres hice un pacto con el tiempo... y unas horas después incumplió su parte.
    Ya no creo en él.

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  10. feliz cumple amigo!

    buenas letras, buenas chelas, excelentes pláticas

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  11. Yo no creo que sea bueno vivir por siempre eso no esta bien sufres mas de la cuenta jaja si asi no mames no aguantamos lo que nos toca imaginate enternamente recordando a los seres queridos que te dejaban o peor aun que se alejaban de ti.

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  12. Vivir por siempre... No creo poder...

    Estoy de regreso... Bien ¿no?

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