martes, 4 de noviembre de 2008

El brote

La fuente de niño tiene horas mirando hacia mi ventana. Poco a poco fuimos conociendo la naturaleza de su comportamiento. Ahora se puede decir, sin temor a errar que, cuando un vecino entra en algún tipo de crisis, el brote hará aparición frente a su casa.

Muchos le decimos simplemente brote a aquello que un buen día vio su oportunidad para asomarse del pavimento. Tantas teorías teníamos al principio que ya he olvidado la mayoría; pero aún tengo fresco en la memoria el día que nuestra preocupación acrecentó. Dos gemelas perdieron a su hermana Lucía. La mañana siguiente la niña esculpida en piedra decoraba una fuente al centro del parque. El brote que otrora amenazara amorfo frente a la primera glorieta del barrio ya no estaba y las conclusiones se fueron dibujando en los rostros de quienes admirábamos la trágica belleza de la fuente.

El padre de Lucía desapareció el día siguiente y una serie de agujeros se ubicaron frente a su casa. Sucede que el tipo propinaba toda clase de vejaciones a sus tres hijas. Fue noticia de primera plana. La indignación generalizada turbó el ambiente. Cada mañana la fuente acusadora se apostaba frente a una fachada distinta, esto hacía que los vecinos sospecharan de si mismos. Tuvimos que aprender a convivir medidos con la vara del brote pero es simplemente imposible no tener secretos. Desgraciadamente nadie se ha querido ir; nos hemos dado cuenta de que uno siempre posee una verdad de importancia para alguien más. Con quién estuvo la esposa de tal; cuantos niños han entrado en la casa de no se quién. Pero nadie más que la estatua parece tener la iniciativa. Terminamos odiándonos y observando a la fuente cada mañana para escarbar más profundo en nuestras ya miserables vidas.

Hoy, el niño de la fuente es el director de una orquesta de miradas que apuntan directamente hacia mí. No hay ruido alguno, no hay murmullos. Ya hemos visto como los acusados se quiebran y confiesan todos sus pecados en el instante que la multitud marca el parpadeo sincronizado. Algunos todavía están en bata, estoy seguro que ninguno se ha bañado o siquiera rasurado pues ya dejamos de vivir así. Desde el umbral de mi puerta contemplo el paso uniforme con que la muchedumbre se aglomera. La gente a este nivel de coordinación es como una sola persona pensante e independiente; mientras uno de ellos quiera conceder a la estatua el poder de juzgar para limpiar sus manos, solo le hace falta un compañero para ser más fuerte que uno que esté en contra. Eso lo supe ya muy tarde, cuando me dieron la paliza que me mató. Fue un error acercarme a la estatua mazo en mano. Un solo golpe bastó para derribarme. Inmediatamente pude contemplar la escena desde lo alto de la masa iracunda; sentí cada golpe, cada hueso roto, la sangre aglomerándose en extremidades y cabeza y explotando por cada poro. Lo más extraño y horrible imaginable pues mis manos y piernas eran ya de piedra. Miraba a todos lados pero mi cabeza no se movía No quito la vista de el charco de sangre bajo la masa que minutos antes caminara y respirara.

8 comentarios:

  1. no agradezcas en ese caso lo agradezco yo.

    creo que me imagine una carniceria, piezas rotas, huesos, extremidades, desmadejos, caos.

    que haria yo sin ud?

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  2. Que dicennnnnn, que lugeo regresamos a leer su post, pero que vaya a ver que se gano un premio, pero que sea rapido porque lo estan televisando en MTV

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  3. Hola ace tiempo que no te veo por mi blog saludos y buen inicio de semana
    saludos.

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  4. con todo y mi exceso de acetaminofén, benzonatato, loratadina y blablabla, aqui me tiene religiosamente leyendo un cuento suyo, confieso que me hacen pensar mucho mucho, pero pues se le agradece porque ya no muchas cosas ponen a girar el roedor que tengo por cerebro....

    un saludo y no, no mespante los doctores, por favor, mire que los malditos corren solitos

    uu.

    :)

    vuelvo cuando el blogroll me lo indique entonces.....

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  5. Me encanta la imagen de abajo. Y sie, los guarros fresas me dan miedote. ¿Qué son? ¿Guarros? ¿Fresas? ¿combinar sus morrales con su lacoste? Creeeeeeeeeeeepy!!

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  6. Por eso no me gustan las fuentes. Bueno, sí.

    Allá en la fuente había un chorrito...

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  7. Ya regreseo a leer, me encanto, bien por tener la capacidad de mandarme a otro planeta mientras leo.
    Gracias por tenerme en la lista de la derecha...porque de izquierda de plano no soy.

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  8. Y es que creo que la que se hizo de piedra luego de tomar agua de esa fuente fui yo...

    ¿Qué feo, no?

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