martes, 19 de mayo de 2009

Testimonio

No estás obligado a creerme, pero, cuando las vi frente a mí, quede de una pieza.

Hay quienes no lo saben pero, en los sueños lúcidos puedes tener acceso a tu cuenta de vida, por llamarle de alguna manera. En dónde más guardarían los suspiros, las risas o los llantos, por ejemplo.

Bien, tampoco me creas lo de sueños lúcidos si así lo quieres. Peor para ti. A aquellos que siguen mis letras, atentos; yo que ustedes no desperdiciaba ni una sorpresa más. Pues temo decir que las tenemos contadas.



Imagina una sala elíptica donde no hay mobiliario y solo las puertas dispuestas continuamente obligan el contraste de idea de aquí o allá. Imagina veinte, imagina cincuenta o cien puertas. Si bien son estéticamente similares, cada cual dispone un letrero apenas perceptible desde corta distancia indicando su naturaleza.

'Alivios', sostiene la primera de ellas; 'Amarguras' la siguiente y 'Ataques' la tercera. Supóngase tendencia alfabética. Al tocar el picaporte, el resto se disolvió en un bonito pero perturbador efecto visual.



Cuando me decidí a abrirla esperaba cosas que mantuvieran congruencia con el resto del sueño, es decir, completamente carentes de sentido. Detrás de ella no había gran cosa. Solo un número de color negro suficientemente grande como para entenderlo sin necesidad de cruzar el umbral, estático flotando frente a mi. Justo antes de cerrar la puerta, el número se desfiguró y cambió a la cantidad menor inmediata. No entendí al principio, la impresión fue menor y otorgué poca importancia.

Abrí el resto en orden consecutivo, metódico, sereno. Eventualmente en desorden absoluto. Resultó un lugar fantásticamente aburrido y ya iba en pos de una salida. Algunos números, he de decir, diminuyen dramáticamente, como el caso de las puertas 'Latidos' y 'Respiros'. Otras están estáticas como lo es la puerta 'Miembros no cercenados'. Abrí con reservas pues, si a la suerte se le antoja, detrás del marco me deja una guillotina escondida. Pero no fue así y mi reacción al ver el número cinco contrastando con el vació de la habitación me dio la seguridad que la puerta 'Alivios' desfiguraría su número una vez más. Te digo que era el cinco. Las mujeres no me entenderán a la primera.

Hay puertas que no me animé a abrir, como la puerta 'Orgasmos' o 'Mascotas'. El hecho de perder la capacidad de sentir placer sexual me provoca escalofríos. Si, bueno, también me daría pena que Fido se muriera y reemplazarlo sería una lata. Pensaré en el orden adecuado para abrir puertas después, siempre y cuando queden números restantes tras la puerta 'Sueños lúcidos'.

Abrí puertas varias como 'Sorpresas' o 'Carcajadas'; aquellas cuyo significado desconocía como 'Anabolizantes', o las divertidas como 'Esclarecimientos' o 'Fisgoneos', que se desfiguraban cada vez que abría la entrada.

Por fin me dispuse a despertar. La última puerta que abrí siguiendo un orden ahora lógico (gracias, puerta 'Entendimientos') y, solo para tenerlo presente, fue precisamente 'Sueños lúcidos'.



Cual fue mi sorpresa cuando, al abrirla, el número se desgranó de uno a cero.

7 comentarios:

  1. Muy buena, hermano. Muy original además impresionante.

    Un abrazo.

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  2. Siempre me encantan, me confunde, me hacen pensar....

    Me gusto bebe!!
    De nuevo, muy buen cuento!!!
    T.A

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  3. vas bien adolescente pero concretale mas

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  4. gaiman, the i drew the sandman gaiman?

    7 words, how 'bout that?

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